¿Por qué en español decimos azul y no blue, como en inglés, o bleu, como en francés, o blu, como en italiano? La razón es simple: azul, es un vocablo que viene del árabe y hace parte de nuestra lengua junto con otras cuatro mil palabras del mismo origen.

La península Ibérica fue invadida por los árabes en el año 711. Grupos de musulmanes provenientes de Oriente y del Norte de África derrotaron al rey visigodo Don Rodrigo y se establecieron hasta su expulsión en 1492. Durante ocho siglos se mezclaron con las razas ya existentes y aportaron al desarrollo cultural.

La llegada del mundo árabe a la península Ibérica, se dio en los siglos en que se formaba el castellano y las demás lenguas peninsulares. Por tanto, el idioma que hablaban los moros permeó aquellas culturas, y aportó palabras a sus vocabularios.

Si bien estas lenguas iberorromances derivan del latín, se diferencian de las otras (francés, italiano, rumano) por esta influencia árabe. Tal influencia no afectó la estructura fonética ni sintáctica de las mismas.

Las cuatro mil palabras que posee nuestra lengua, y que provienen del árabe, corresponden a cuatro mil objetos o conceptos cuya adopción era inevitable. Vocablos de las artes y los oficios en los que los árabes eran diestros, llegaron para para nombrar el mundo. Por ejemplo, la terminología de la hechura del barco se tomó básicamente de los moros.

En la agricultura encontramos muchas palabras provenientes del árabe, como  acequia, aljibe, alberca, noria. Y otras que dan cuenta de los cultivos que introdujeron los moros: algodón, alfalfa, azafrán, ajonjolí, berenjena, zanahoria, algarroba, alcachofa, entre otras.

La jardinería y la horticultura están permeadas de arabismo. Muchos nombres de flores y plantas provienen del árabe, un ejemplo es el jazmín, la azalea, el azahar, la amapola, el alhelí, la azucena, y la albahaca. También frutas como la sandía, el limón, la toronja y la naranja provienen de vocablos árabe.

La arquitectura y el inmobiliario tampoco se quedan atrás. Palabras como albañil, alarife (arquitecto), adobe, azulejo, alacena, tabique, alcoba, alcantarilla, zaguán, aldaba, provienen del árabe.

El mundo de la economía recibió muchas palabras del árabe, debido a que los moros han sido buenos comerciantes desde la antigüedad. Gracias a ellos, tenemos palabras como: almacén, almoneda, alcancía, alcabala, aduana, tarifa y arancel. En las medidas: celemín, quilate, quinta y arroba.

Muchos arabismos españoles se reconocen típicamente por comenzar por “al-“, por ser tomados a partir de la forma árabe con su artículo determinado original. Hay que tener en cuenta que no todas las palabras que comienzan con “al” provienen del árabe, por ejemplo: alma o alba, no tienen origen morisco.

Ahora, cada vez que nos sentemos a la mesa para almorzar, o pongamos nuestra cabeza en la almohada, estando en Madrid o en Medellín, recordaremos que aunque no hablemos el idioma de Mahoma, siempre tendremos algo árabe en la punta de la lengua.

 

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